La traducción jurada y la traducción notarizada se confunden con frecuencia. ¿Cuál es la diferencia y cuándo se necesita cada una?
La traducción jurada es la que realiza un traductor jurado habilitado tras prestar juramento ante notario, quien certifica su exactitud con su propio sello y firma. Esta certificación declara que la traducción es fiel al documento original.
La traducción notarizada, por su parte, es la traducción realizada por un traductor jurado que además es certificada por un notario. El notario confirma oficialmente que el traductor está habilitado y que su firma es auténtica.
Las instituciones oficiales, los juzgados, los consulados y las universidades suelen exigir traducción notarizada. En algunos trámites puede bastar con la traducción jurada; por ello, se recomienda confirmar el nivel de certificación con la institución a la que vaya a presentar el documento.
Si no está seguro del nivel de certificación que necesita, envíenos su documento y le prepararemos la traducción jurada o notarizada conforme a las exigencias de la institución.
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